Levantar la Orden de No-Contacto por Violencia Domestica No es Tan Fácil Como se lo Imagina

En todos los casos de Violencia Domestica Penal, como los de agresión o asalto a un miembro del hogar, la corte otorga una orden de no-contacto. La orden de no-contacto prohíbe el contacto entre el acusado y la presunta víctima. Pueden existir severas sanciones cuando la orden de no-contacto es violada.

La violación de la orden de no-contacto puede resultar en la orden de arresto por la violación de las condiciones de libertad. Como alternativa, el juez tal vez ordene una audiencia para revisar sus condiciones de libertad. El juez puede revocar las condiciones de libertad y encarcelar al demandado hasta el día del juicio. Típicamente esta violación también resulta en nuevos cargos por violar la orden de no-contacto. Repetidas violaciones de esta orden puede resultar en cargos criminales de felonía.

Debído a la severidad de las posibles consecuencias por la violación de una orden de no-contacto, se recomienda que no vióle la orden. Esta es la situación incluso cuando la presunta víctima frecuentemente quiera tener contacto después de haber presentado cargos por violencia domestica. Sin embargo, los jueces son bastante intolerantes cuando se violan las órdenes de no-contacto, sin importar los deseos de la presunta víctima. Para prevenir la ira del juez, el acusado debe obtener el levantamiento de la orden de no-contacto. Para hacer esto, el demandado deberá presentar una petición para modificar las condiciones de libertad y permitir el contacto entre ambas partes. La presunta víctima debe estar presente ante la audiencia en la moción para modificar las condiciones de libertad. Ni la corte ni el fiscal permitirán modificaciones en la ausencia de la presunta víctima.

Esta puede ser una situación difícil. Habitualmente, en casos donde la presunta víctima desea ser liberada de la Orden de No-Contacto solo implica incidentes menores. Una de las razones por las cuales la víctima esté tan ansiosa de reanudar el contacto se debe a que frecuentemente no hubo ningún tipo de violencia doméstica. La presunta víctima en muchos de estos casos llamó a la policía por error o razones ilegítimas. Como resultado, las presuntas victimas en estos casos se ponen a menudo muy nerviosas cuando van a corte, o mientras hablan con el fiscal acerca del caso, por miedo a represarías por haber hecho un falso informe policial. En resumen, para que la orden de no-violencia sea levantada, la presunta víctima debe expresar que él o ella no teme ser dañado por el acusado. Se pudiera pensar que esto es suficiente para sugerir que no hubo violencia domestica.

Desafortunadamente, por causas legítimas los fiscales no necesariamente lo perciben de esta forma. Hay quienes no dejaran el caso de lado, sin importar lo que diga la víctima, incluso cuando ella o él han dicho sin duda que no hubo violencia domestica. Algunos fiscales simplemente asumen que la presunta víctima está mintiendo. Por otro lado, aquellos fiscales que toman el tiempo en asistir a las audiencias de petición para modificar las condiciones de libertad, insistirán que la presunta víctima coopere con el procesamiento del caso. Por eso es muy importante conocer al fiscal del caso antes de presentar la moción para modificar las condiciones de libertad. Muchos, o la mayoría, son muy razonables, o se inclinan a enjuiciar casos sin fundamento. Por esto, vale la pena seguir la audiencia de la petición y en algunos casos puede incluso resultar en el despido de los cargos. Con fiscales tan entusiastas, puede ser igualmente inútil y hasta imprudente presentar la moción.

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